Archivo para junio, 2013

La Fábula del lápiz

Posted in Sin categoría on 18 junio, 2013 by mjblg

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LA  FÁBULA  DEL  LÁPIZ

Paulo  Coelho

El niñito miraba a la abuela escribir una carta. En un momento dado, le preguntó:
– Abuela, estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros?
Es por casualidad, una historia sobre mí?
La abuela dejó de escribir, sonrió y le comentó al nieto: Estoy escribiendo sobre ti, es verdad.
Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueras como él, cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.
– Pero, si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
– Todo depende de cómo mires las cosas.
– Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad:
Puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que guía tus pasos.
A esa Mano la llamamos Dios y Él debe conducirte siempre en la dirección de Su voluntad.
Segunda cualidad:
De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con eso el lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. Por tanto, has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor.
Tercera cualidad:
El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar los errores. Debes entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad:
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que lleva dentro. Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de ti.
Por último, la Quinta cualidad del lápiz:
Siempre deja una marca. Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.
Paulo Coelho.
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Cada día es un comienzo nuevo

Posted in Sin categoría on 10 junio, 2013 by mjblg

10525508-libro-abierto-con-el-mundo-de-la-naturaleza-verde-saliendo-de-sus-paginas  NO TE RINDAS

No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
 
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
 
No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
 
Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
 
Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
 
No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
Mario Benedetti
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Cuento infantil

Posted in Sin categoría on 5 junio, 2013 by mjblg

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EL PESCADOR DE ESTRELLAS

Isaac era un niño de diez años que padecía insomnio. Por alguna desconocida razón, pasada la media noche se despertaba y nada le servía para conciliar de nuevo el sueño. Había probado contar ovejas, leer cuentos de aventuras, beber leche caliente, montar rompecabezas pero todo era inútil.

Un médico le sugirió que oír el ruido del mar le ayudaría a dormirse. Desesperados sus padres decidieron mudarse a un pueblecito de mar y alquilaron una torre sobre un acantilado. Isaac estaba maravillado con aquel lugar.

La primera noche se fue a dormir con la ventana bien abierta. Escuchaba el rumor del mar como una si se tratara de una melodía de buenas noches, pero la emoción acumulada le impidió de nuevo dormirse. Se levantó y de puntillas salió por la puerta trasera que daba al jardín. No llevaba linterna pero el cielo estaba muy iluminado y él no le tenía miedo a la noche.

Llevaba un rato caminando por los acantilados cuando de repente divisó una figura. Se acercó con cautela como si fuera un espía de película y se escondió entre unas rocas. Cuando la vista se le acostumbró a la oscuridad vio a un hombre mayor sentado en el borde del abismo. Entre las manos sostenía una caña de pescar muy larga que llegaba hasta el mar. De vez en cuando recogía el hilo de la caña, separaba algo que Isaac no conseguía ver y lo dejaba en una cesta a su lado.

Pasado un rato, el hombre cogió la cesta con las dos manos y miró fijamente el cielo. A continuación sacó uno de los objetos que había acumulado y lo lanzó hacia arriba con mucha fuerza. Luego sonrió y volvió a repetir la acción anterior.

“Está loco” pensó Isaac temblando de frío desde su escondite. Se volvió hacia la cama y pensando el misterio del pescador nocturno se quedó profundamente dormido.

Las siguientes noches a la misma hora Isaac volvía sigilosamente a la punta del acantilado y siempre encontraba aquel curioso personaje.

Observaba con cautela como pescaba con la larga caña y cuando lo veía marchar volvía a la cama, pero nunca conseguía ver qué tenía en el carrito y por qué lo tiraba de aquella manera tan extraña. Una noche en un acto de valentía, se acercó más al pescador y conteniendo la respiración miró el interior del cesto. ¡Estaba vacío!

Pasaron los años; Isaac cansado de buscar una respuesta se olvidó de aquel misterio y con el tiempo llegó a pensar que habían sido imaginaciones suyas. Terminó la escuela, el instituto, se fue a la universidad de una ciudad lejana, y después viajó solo por el mundo, descubriendo lo que más le fascinaba.

Un día, leyendo el diario en un parque, una noticia llamó su atención: “Cinco meses seguidos sin estrellas” decía el titular. Se desconocían los motivos, físicos y astrólogos estaban investigando la misteriosa desaparición. Aquella noche Isaac se quedó despierto mirando el cielo y efectivamente, no pudo distinguir ningún puntito blanco que brillase en la oscuridad del manto negro. La luna estaba sola.

Guiado por una inexplicable intuición al día siguiente cogió un tren y volvió a casa, a la torre del acantilado. Llegada la medianoche salió a caminar por los parajes que tanto conocía, hasta el lugar donde solía ver el pescador años atrás. Esperó y esperó y no vino nadie.

Entonces se dio cuenta de que allí entre las mismas rocas en las que se escondía entonces había un bulto cubierto de hojas. Las apartó cuidadosamente y encontró dos objetos que reconoció inmediatamente: un cesto y una caña muy larga. Enrollada en el mango de la caña había un pergamino que decía:

Las estrellas son muy frágiles Isaac, cada noche unas cuantas caen al mar y alguien las tiene que rescatar antes de que se desintegren. Este soy yo, el pescador de estrellas, te puedo asegurar que mi trabajo es único en todo el mundo. Pero ya soy mayor, necesito un sustituto y no se me ocurre mejor persona que tú. Aquí te dejo las instrucciones pero recuerda que no puedes decírselo a nadie. Cada noche tienes que venir en el acantilado, tirar la caña al mar y pescar las estrellas que veas reflejadas. Sólo tú serás capaz de verlas. Cuando hayas terminado lánzalas arriba con toda tu fuerza y ellas se mantendrán solas, ya lo verás. Hay estrellas que tienen su lugar en una constelación y otras podrás colocarlas donde quieras. ¿Preparado para empezar? El cielo es tu lienzo, tú decidirás como lo quieres pintar. ”

Así es como Isaac se convirtió en el nuevo pescador de estrellas, el trabajo más fascinante que hubiera podido soñar. En pocos días el cielo recuperó su luz y la luna se rodeó de nuevo de sus brillantes compañeras. ¿Has podido reconocer, alguna de las constelaciones que inventó?

                                             FIN

Autora: Marta García de Herreos

Muy bonito. ¡Gracias, Marta!

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Y…surgen los recuerdos

Posted in Sin categoría on 5 junio, 2013 by mjblg

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Para vosotros: IVÁN Y LILIANA

Surgen a menudo las voces de quienes ya no viven.

Cuando recordamos sus frases, sus palabras, avivamos tanto el sentimiento

y ponemos tanto énfasis es sus recuerdos que parece que hablan de nuevo

para dejar constancia, que existieron.

Acaso no oyen, cercanos en la lejanía los enigmas de su nuevo estado

hacen presencia….

¡Y…piden y… rezan….y cantan los maitines… a Dios la gloria eterna!

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